Friday, May 04, 2012

poemas




exilios (I)

el exilio es ese alguien
que se convierte en nombre
a quien nunca brindamos
la posibilidad del olvido
o siquiera
la disculpa del olvido
y que ahora sabemos
que ya no será posible
remediar el descuido
silente como el vacío
que el tiempo invade





mujer

nunca mira hacia el espejo
en que no se reconoce
camina por la habitación
y busca el orden
y la esperanza
de evitar resbalar
en los lugares que ya nunca toca
sin doblegar la mirada terca
las palabras
esconden su ira
rabiosa e impasible
se sabe indefensa
ante ese cuerpo
en que se demora
la muchacha



una niña

“El rostro de una niña
sin una pierna
que viaja en un ómnibus
encierra una tristeza
que evita las palabras.”
Y el resto del poema nunca existió y sus ojos no decían “Tú no me olvidarás nunca” porque ella no miraba y yo permanecía de pie junto a ella y a mi mujer que acaba de ser mi mujer, y pensaba no en ella ni en el poema que nunca llegué a terminar o que se perdió o que rompí o que se quedó en Cuba. Y debió ser un buen poema pero nunca llegó a ser un poema y tampoco pensé en la crueldad de escribirlo y en lo imposible de justificarme a mí mismo por la cobardía de intentarlo y casi treinta años después el rostro surge y de nuevo el ómnibus destartalado y de nuevo la mirada que no me mira, que se permite la suprema indiferencia de no recordarme mi cobardía, la de entonces y ahora.